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Por Donají Chávez

Este domingo 11 de marzo, El Plaza Condesa se engalanó con la visita del italiano Zucchero y la presentación de su disco Chocabeck.

Sin luces en el escenario, la voz del músico veterano marcó el inicio del concierto al relatar cómo el título de su álbum proviene de una frase que le decía su padre, conformada por choca, que significa hacer ruido, y beck, pico. Acto seguido, con ocho músicos en escena, entre ellos una sola mujer, Zucchero comenzó la velada con “Un Soffio Caldo”.

El italiano, quien lució su característico sombrero y saco largo, cautivó a sus oyentes por más de una hora a ritmo de diferentes géneros musicales como blues, folk, pop, rock, funk y soul. La peculiar voz de Zucchero, acompañada por una virtuosa instrumentación, llegó a oídos del público a través de temas cadenciosos como “Il Suono Della Domenica”, “Soldati Nella Mia Citta”, “E’ Un Pecato Morir”, “Oltre Le Rive”, “Alla Fine” y  “Spicinfrin Boy”.

Durante el concierto, “God Bless The Child” se ejecutó con un toque de misterio y solemnidad, y entre un ambiente de tranquilidad, el público escuchó atento “Diamante”, mientras la voz de Zucchero y su respectivo eco invadía todo el recinto.

“México: gracias, que Dios los bendiga”, expresó el músico antes de interpretar “Il Volo”, uno de los temas más esperados por los asistentes, quienes bailaron, aplaudieron y agitaron sus manos en el aire durante “Vedo Nero”, “Chocabeck”, “Bacco Perbacco”, “Baila”, “Overdose D’amore”, “Con Le Mani”, “Libidine” y “Diavolo”, tema en el cual Zucchero se quitó su sombrero y utilizó un antifaz de diablo.

“Everybody’s Got To Learn”, con Zucchero al piano, y “Senza Una Donna” precedieron a “Miserere”, canción con la que el cantante recordó a su amigo Luciano Pavarotti. “Per Colpa Di Chi” generó un ambiente festivo y fue el tema con el que Zucchero se despidió de El Plaza.