Galería

Por: Alejandro Ramírez

A casi un año de su apretura El Plaza Condesa se ha convertido en un lugar estratégico para aquellos amantes de la buena música, de los sonidos del mundo y de la maestría y experimentación.

Desde Nueva York fue turno de Screaming Headless Torsos de aportar magia a una de las noches de concierto entre semana. Todo comenzó con el ensamble Arreola + Carballo integrado por los hermanos Alonso y José María Arreola y el poeta Mardonio Carballo. EL bajo, instrumento que domina a la perfección Alonso Arreola comenzó con el devaneo funk, el finger tapping y la compleja forma de tocar de este maestro de su instrumento llamó la atención de los presentes que seguían llegando al inmueble.

Las frases en náhuatl reflejadas en la pantalla en el escenario daban ambiente a este performance, las frases del poeta Carballo hicieron una buena conjunción con la música de los hermanos, José María Arreola se dio tiempo para rapear un poco aparte de llevar el ritmo preciso en la batería.

Fue momento de que Screaming Headless Torsos salieran al escenario en medio de una gran ovación de los fans que ya los esperaban. Fue tanta la emoción de la gente que incluso Freedom Bremner tomó algunas fotos. Comenzó la euforia y las primeras notas del bajo al estilo funk fueron solo el inicio de una montaña rusa de sonidos, progresiones, ritmos, solos y algunas improvisaciones.

El guitarrista David Fiuczynski llamó la atención desde el inicio con su guitarra de doble mástil haciendo grandes solos, la habilidad creativa y la velocidad de los dedos se vio reflejada todo momento en su música. Daniel Sadownick en las percusiones llevaba la batuta, de lo agresivo a lo tenue, golpeando los platillos con fuerza y haciendo sutilezas rítmicas con los tambores.

La gente bailaba ante los sonidos funk y se dejaba llevar por los tonos leves del acid jazz hipnótico de la banda que en todo momento demostró gran profesionalismo. El final de la noche llegó con la invitación para que Alonso Arreola, gran amigo de la banda subiera al escenario a tocar.  La gran velada musical llegó a su fin con la despedida de la banda y una gran ovación del público presente que salió fascinado ante la gran demostración de maestría, estilo y calidad interpretativa de cada una de las partes de ese gran ensamble llamado Screaming Headless Torsos.