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Por: Viridiana Lazarini

La noche del 10 de mayo fue muy esperada para todos los que querían ver a la “Madrina del Punk”, Patti Smith. Así que desde el momento en que ella y su banda pusieron un pie sobre el escenario sin que siquiera sonara la primer melodía, el público los ovacionó.

Ya una vez instalados cada uno en sus posiciones, comenzó a sonar “Kimberly”, tema bien conocido por sus asistentes, ya que viene en su álbum debut Horses. Después continuaron con una canción del disco Wave, "Dancing Barefoot".

Para ese momento, el público permanecía callado e inmóvil ante la imponente presencia de Patti Smith, ya que a pesar de ser una artista que comenzó su carrera en los 70’s, aún derrocha vitalidad sobre el escenario y es capaz de transmitir a sus espectadores una sensación de satisfacción, por el simple hecho de escucharla en vivo.

Con "Redondo Beach", canción que retoma elementos del reggae, el público comenzaba a moverse a la par con la música. Al terminar esta canción, Patti Smith expresó sentirse muy feliz, lo cual realmente se notaba, por estar en ese momento ofreciendo un concierto frente a su público mexicano. Incluso era tal su alegría que se tomó con gracia el pequeño problema técnico que tuvieron antes de tocar la siguiente canción: "April Fool".

Después continuaron con ese viaje musical con el que sólo bastaba cerrar los ojos y sentir la música, escuchar cada instrumento y cada canción que sonaba a poesía. Como parte de ese viaje, Patti Smith y su banda tocaron "Fuji-San", donde al final aprovechó la oportunidad para presentar a los miembros de su banda y a su hijo Jackson Smith, y "Birdland", una canción que llevó al público a un lugar en donde sólo había que dejarse llevar y sólo sentir sin pensar en nada.

Después el intro de una guitarra vaticinaba lo que sería la siguiente canción: "Free Money". El siguiente tema provocó que la gente se emocionara mucho, y no es que no lo estuviera con las canciones anteriores, pero "Ghost dance" suele provocar esa reacción en la gente, sobre todo en el momento en que dice "We shall live again".

Antes de comenzar con "Beneath The Southern Cross", Patti Smith dedicó el tema al poeta chileno Roberto Bolaño, a quien nunca conoció en persona pero desde la primera vez que leyó su obra, sintió una gran conexión con él, pese a que el poeta ya había fallecido.

Después de ese emotivo momento, Patti Smith salió del escenario para dejarle la batuta a su banda, que tocó una canción. Al regreso de Smith, comienza un cover de Neil Young, "It's a dream", la cual recitó como si fuera una poesía.

Al concluir ese tema, comenzó una intro con un teclado y de inmediato el público identificó que se trataba de "Because the night", en la cual Patti Smith dijo que compuso en 1978 junto a Bruce Springsteen.

Patti Smith continúo arrasando con las emociones del público cuando tocó "Pissing in a River", "Land" y "Gloria", uno de sus temas más conocidos y que fue inspirada en el tema del mismo nombre del músico Van Morrison (Them).

Antes de comenzar con la siguiente canción de esa noche que se acercaba a su fin, Smith tomó el micrófono para bendecir a todas las madres, incluida la madre naturaleza y la madre que todos tenemos en nuestros corazones, sin importar si eres hombre o mujer. Después de esas palabras, ella y su banda tocaron “Banga”, de su último disco.

Con "People have the power", el publico levantó el puño en señal de protesta y Smith invitó a todos a luchar por su tierra. Al final dijo: "Your country is beatiful. You are the future and the future is yours".

Y para cerrar, "Rock 'N' roll nigger" con la que tanto Patti Smith como su banda aprovecharon para rockear y dar unos buenos guitarrazos. Sin duda, esta canción fue la ideal para un excelente cierre en un concierto donde el público pudo escuchar no sólo música en vivo, sino a una artista que es capaz de transportarte al interior.