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Por Luli Serrano

La primera fecha siempre es fundamental en una residencia. Mucho más si se trata de algo como Fobiarama, una suerte de experimento única en su tipo y repleta de expectativas, nervios y sorpresas.

Luego de sufrir un cambio en su alineación, Paco Huidobro y Leonardo de Lozanne decidieron seguir con Fobia pese a todas las adversidades y festejar por todo lo alto sus 25 años de vida con una serie de conciertos que, como bien promete la publicidad, son “la crónica de algo fantástico". El primer jueves de seis fue la fiesta que todos esperábamos, superada con creces. El turno del estreno fue para Liquits, quienes aparecieron en el escenario con su consabida mezcla de diversión y locura. El trío arrancó con un pequeño setlist (“Jardín”, “Ven, ven”, “Baila, baila” y “Desde que”) muy celebrado por el público. Se hicieron acompañar de un trompetista que luego reapareció en el momento estelar de la noche.

Cuando comenzó “Chícharos mágicos”, un teclado (a cargo del cual estuvo Darío González, nuevo tecladista de Fobia) develó que el momento esperado por todos estaba por suceder. Los primeros acordes de “Los muñecos” se mezclaron con los chícharos para dar pie a la entrada triunfal de Paco y Leo, que con una gran sonrisa aparecían para comenzar el recorrido por Fobia, su primer álbum.

En perfecto orden y con el toque impecable de Liquits, la noche se sucedió entre matamoscas, lentes enormes, capas de colores y alegría desbordada de un público que abarrotó El Plaza, coreando cada canción como si fuera 1991. En el turno de “El cumpleaños”, Leo tomó el micrófono para agradecer la presencia de sus invitados y el público, comenzando oficialmente la celebración del cumpleaños del grupo y el de todos los ahí reunidos. Luego mencionó que había varias piezas de ese disco que jamás habían interpretado en vivo sin ocultar su emoción, dando pie a "Pudriendo".

Es difícil decir cuál fue la canción más ovacionada de la noche. Uno de los grandes momentos fue cuando apareció el trompetista antes mencionado junto a otro intérprete de metal para tocar “El microbito” tal y como se grabó en estudio, una joya que nunca había sido interpretada de esa forma. El final llegó con la grandiosa “El crucifijo”, que emocionó a todos los presentes y convidó a quienes aún no se decidían a estar en todas las presentaciones de Fobiarama a no perderse ninguno de los shows restantes.