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Por Donají Chávez

La noche fue milonga, tango y una bella mujer en el escenario: Adriana Varela. La cantante argentina se presentó el viernes 13 de abril en El Plaza Condesa como parte de la serie Latidos del mundo, cuya sístole fue marcada en esta ocasión por música rioplatense.  

Entre aplausos de argentinos, uruguayos y mexicanos, Varela, ataviada con un vestido negro,  inició la velada con “Mano a mano”. Acompañada por una guitarra, un teclado y el clásico bandoneón, la voz apasionada, profunda y encantadora de la sudamericana emitió historias de amor, pesar y dolor que, con la característica narrativa del tango, despertó sentimientos adormecidos y embriagó a todos de recuerdos, fatalismo, quebranto y sonrisas cómplices.

“Cantaré mi repertorio y vamos a hacer un jueguito perverso: termino y hacemos de cuenta que tuve mucho éxito; regreso, me siento y canto a la carta”, expresó la cantante ante las múltiples peticiones de los presentes. El show continuó con “Las cuarenta” y palabras de agradecimiento hacia Cristina King, promotora cultural de El Plaza, por traerla al país. “Malevaje” de Enrique Santos Discépolo, “Afiche” y “Fuimos” de Homero Manzi, ésta última descrita como una de las cosas más bellas que ha creado el mejor escritor de tango, fueron temas que precedieron a “Himno de Independiente de Avellaneda” y a un tango de Troilo: “Sur”. 

“Dedicada para las mujeres porque son lo más. Mujeres: qué rol en este siglo, el nuestro, el de la mujer”, fue el preámbulo para “Malena” y un set instrumental en el que Horacio Avilano en la guitarra, Ernesto “Chino” Molina en el bandoneón y Marcelo Macri en el teclado, interpretaron un tema de Astor Piazzolla.  

“Anclao en París”, escrita por Enrique Cardícamo para Carlos Gardel, y “Muchacho” de Celedonio Flores, dieron paso a “Como dos extraños”, “La fulana” (una milonga que cantó y tocó el guitarrista),  “Tumbas de la gloria” de Fito Páez, y dos temas de Joaquín Sabina: “Con la frente marchita” y “La Magdalena”, canción que el músico regaló a Adriana en una presentación en Las Ventas, Madrid, y que le valió la ovación de un público de pie en El Plaza. 

“Descubrir a Gardel es todo un brollo, es un inside en el psicoanálisis: te pasa o no te pasa. Lo voy a cantar porque yo quiero volver”. Después de estas palabras, los asistentes corearon “sentir que es un soplo la vida (…) vivir con el alma aferrada a un dulce  recuerdo que hoy lloro otra vez”, de “Volver”.  

 

El jueguito perverso de las complacencias 

Se dice que el tango no se canta, se lo dice despacito y poco a poco para que se entienda la letra. Así, a ritmo de “La Gata no se va”, las siguientes frases formaron parte del jueguito perverso prometido por Varela: 

“No se borra esa tristeza subiéndote a cualquier tren, te hace falta una mujer en lugar de mil princesas (…) bésala como sabés, regalate la poesía de vivir en compañía de la mujer que querés" La canilla

“Porque ese cielo azul que todos vemos, ni es cielo ni es azul; lástima grande que no sea verdad tanta belleza (…) tú que tímida y fatal te arreglas el dolor después de sollozar” Maquillaje

“La noche es de tu cintura; la luz, de tu corazón” Piropo.

“Si grande fue tu amor cuando viniste, más grande fue el dolor cuando te fuiste (…) cada vez que me recuerdes tu pensamiento me besará, y cuando el fin de tu vida llegue junto a tu vida me sentirás” Cada vez que me recuerdes.  

“En el fragor del champagne, loca reías por no llorar (…) cada cual tiene sus penas y nosotros las tenemos, esta noche beberemos porque ya no volveremos a vernos más” Los mareados.

“Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir” Naranjo en flor.

“Canta, garganta con arena(...) la gente está aplaudiendo, y aunque te estés muriendo no conocen tu dolor" Garganta con arena. 

Y para que entiendan lo que se vivió en El Plaza, Cacho Castaña lo define en “La gata Varela”: “La gata sale a cantar envuelta en adrenalina y perfuma el escenario (…) parece medio loca y que provoca porque el tango en su boca es un gemido, parece que ya nada le sorprende, parece saber todo de la vida, parece… pero no es lo que parece: es una gata herida”. 

 

“A mí me gustaría regresar… antes de morir, obvio. Hacen una lista de lo que no canté esta noche y lo cumplo la próxima vez. Gracias México, hasta la vuelta. Los amé”.